Golpear fuerte, golpear rápido, golpear globalmente
Durante el último año, la pandemia de COVID-19 ha amenazado nuestra salud, ha paralizado nuestra economía y ha trastornado nuestras vidas de formas antes inimaginables. Ahora, cuando comienza el despliegue de la vacuna en Estados Unidos y Europa, nos enfrentamos a un nuevo reto. Mientras que los habitantes de los países ricos probablemente estarán vacunados antes de finales de este año, otros en todo el mundo no tendrán acceso a ninguna vacuna hasta 2023.
El acceso desigual a las vacunas amenaza vidas en todas partes. Cuantas menos personas se vacunen en el mundo, más probabilidades habrá de que surjan variantes resistentes a las vacunas. Si algo nos han enseñado las pandemias de COVID-19 y VIH es que los virus no conocen fronteras, y que cualquier respuesta de salud pública exitosa requiere una solución global. Ya hemos visto cómo variantes resistentes a las vacunas se han extendido por todo el mundo, incluso a ciudades de Estados Unidos. Cuanto más permitamos que estas variantes se propaguen, más nos arriesgamos a deshacer nuestros avances a nivel nacional y mundial, y más gente morirá.
Hay una forma mejor.
Estados Unidos puede evitar esta crisis fomentando la fabricación pública de las vacunas candidatas más eficaces, garantizando una inmunización más rápida y completa y allanando el camino para el control de la epidemia.
Este informe detalla cómo Estados Unidos puede construir suficiente capacidad de fabricación de vacunas para vacunar a todo el mundo por menos de lo que gastamos en la respuesta COVID-19 diariamente. Es importante destacar que, como principal financiador de la investigación en vacunas de ARNm y propietario de la propiedad intelectual crítica que protege estas vacunas, Estados Unidos puede acelerar este proceso ahora mismo. Mediante la construcción de plantas de fabricación propiedad del gobierno y aprovechando su posición como coinventor de una vacuna de ARNm, el gobierno estadounidense puede acabar con esta pandemia de una vez por todas.
La investigación financiada por los contribuyentes puede y debe utilizarse para proteger las vidas estadounidenses y la salud pública. En medio de una pandemia mundial, la única forma de garantizar nuestra seguridad y la reapertura de nuestra economía es mediante la vacunación mundial. Fundamentalmente, las instalaciones propiedad del gobierno garantizan que tengamos suficiente capacidad de fabricación en el futuro para combatir futuras pandemias y variantes con vacunas de ARNm a medida que surjan.
¿Crees que suena radical? No lo es. El Departamento de Energía y el Departamento de Defensa utilizan modelos similares para garantizar un suministro energético y una base armamentística sólidos. Las emergencias nacionales requieren soluciones audaces. Es hora de que pongamos esas herramientas al servicio de la salud pública antes de que nos arrepintamos.